El jueves antepasado caminaba por las calles del centro sin rumbo fijo, no tenia nada que hacer y no quería volver a la oficina. Necesitaba pensar, el insomnio me estaba consumiendo de nuevo y con ello estaban volviendo las pesadillas. Llegue así a una de las antiguas sinagogas empotradas en el centro de Santiago, irreflexivamente decidí entrar, quizás podría sacar una fotografía, lo peor seria que me echasen sin remedio. No obstante apenas entre me tope con que un viejo judío se encontraba sentado al final del hall de entrada en una vieja butaca de cuero. Cuando me vio sonrió. El rabino Veghazi, estaba descansado sentado en su silla, no tenia nada que hacer salvo tomarse un café y pensar en cosas rabínicas.
Hablamos de arquitectura, de las líneas de la sinagoga, y me dijo “La geometría, es una cosa terrible, oculta en ella se encuentran las llaves del universo.” Jamás había pensado en la realidad como una dimensión geométrica compuesta de ángulos y figuras geométricas sagradas. Recordaba vagamente las viejas leyendas de los masones medievales que construían templos de manera que las almas fuesen captadas y elevadas hacia el cielo. Según el rabino estas energías y flujos podían explicar los triunfos inesperados y las grandes catástrofes. Veghazi se reía de estas teorias, sin embargo, su risa era hasta cierto punto forzada, al mirarlo a los ojos entendí que… EL CREIA.
Al despedirnos, el viejo me hizo esperar un momento, mientras se dirigió alguna parte y me trajo un viejo libro amarillento de tapas roídas por el tiempo y hojas que olían a polvo, a tierra, a tiempo. Me dijo que era un préstamo, como no. Al preguntarle como sabia que se yo iba a volver, me miro sonriente y me dijo “Si lo lees, volverás.”
El libro era la reproducción de una serie de cuadernos de anotaciones del rabino Yochanan ben Zaka, que fue encontrado por un carnicero polaco llamado Komorowski en las ruinas del Ghetto de Lodtz. Transportado seguramente a Auschwitz, ben Zaka desapareció de los libros de historia. Jamás se volvió a saber de el. Sus libros manuscritos quedaron en el desván de Komorowski hasta comienzo de los años 50, en que su hijo decidió venderlos a un profesor judio de apellido Kasher, quien redacto el libro que tenia en mis manos. No deja de ser curioso que Komorowski lograra encontrar un judio luego de la guerra, Kasher no da luces acerca de su identidad, pero pareciera ser que el mismo no es un judio, de hecho, el nombre Kasher es extrañamente similar a la palabra Kosher, ambas palabras derivan del hebreo “sano” o “saludable”. Muchas veces leyendo el texto me pregunte si realmente este tal Kasher no se lo hubiera inventado todo… pero habia algo inquietante en las palabras atribuidas a ben Zaka.
Kasher en la primera parte del libro se dedica a hablar acerca ben Zaka, nos cuenta que la primera vez que oyó hablar de sus ideas fue en el campo de concentración de Kaiserwald, lo que podria significa quer Kasher conocio a ben Zaka, debido a que muchos algunos judios de Lodz fueron llevados a este campo. Lo cierto es que la historia de ben Zaka, no comienza en Europa, sino que en la vieja ciudad de Lod. Según Kasher, ben Zaka era considerado maldito por los demás rabinos, por haber levantado una sinagoga contraviniendo la logica geometrica que por los evos habian mantenido los arquitectos judios. ¿Qué logica? ¿Qué estructura? Kasher no lo dice, menos ben Zaka, en cierto modo se intuye que son ritos sagrados, secretos, pero por sobre todo mágicos.
Ni Kasher ni ben Zaka mismo explica que locura o pasion o rebeldia lo llevaron a construir la sinagoga bajo aquella geometría maldita. Las unicas referencias que pude inmaginar las encontre en el segundo de sus cuadernos, en que se dedica a hablar de los sus sueños, aquellos que le vinieron cuando aun vivia en Lod, antes de que fuera convertido en un paria en su propia tierra y se viera obligado a huir a Europa. Un judio errante, expulsado de su propia patria prometida a la que no habria de volver jamas.
Los sueños, por su parte, eran descritos por Kasher como hermeneutica geometrica. Ben Zaka soñaba con la idea del cubo, elemento de la perfeccion. Probablemente ben Zaka habia encontrado textos de alquimistas y masones medievales, que hablaban de las propiedades de la piedra cubica. No es extraño, pues Lod durante los siglos fue una ciudad conquistada una y otra vez por diferentes culturas, desde los antiguos babilionios, cruzados y musulmanes. Al parecer aun existia espacio para el arte real, de la arquitectura. No deja de ser inquietante la fiebre de sus sueños, hablando de edificios sin ventanas, y pasillos estructurados hacia las corrientes del desierto, angulos demoniacos, en palabras de Kasher, que tenian por objeto atrapar a los viejos dioses del desierto y encerrarlos en el edificio. Un contenedor de energia. Kasher lo lamenta con gran amargura, la decisión de ben Zaka de seguir con su proyecto. Dias de insomnio y la piedra cubica que lo atormenta. El susurro del abismo y un edificio que promete ser la sinagoga mas perfecta.
-¿Por qué? – Dice Kasher - ¿Por qué penso el rabino que su edificio podria alegrar y servir a YHVH? ¿Por qué no se dio cuenta hacia donde estaba condenandose?
Ben Zaka siguió con su trabajo. Fue en aquellos dias que un rayo inicio un incendio en uno de las sinagogas menores de Lod. Dicho incendio abrazo a todo aquel que se encontraba dentro de la Sinagoga. Kasher cree que ya habia algo maligno y ominoso en dicho incendio, como si fuera el abismo mismo actuando en pos de la geometría maldita. De ser cierto estas precisiones de Kasher, la geometría maldita seria una especie de antimateria viviente, sin embargo, Kasher reconoce que dentro de la coherencia logica de los angulos estructurados y por las reglas geometricas la geometría maldita debe estar equilibrada. Las energias no pueden destruir sin construir. Kasher dijo “no fue el orgullo de occidente lo que precipito la geometría maldita sobre nuestro pueblo, fue nuestra desobediencia la que abrio la puerta a nuestra extinción”. Ben Zaka, en el ghetto intuia que habia algo completamente sobrenatural en la actitud del nazismo, su fijación sus estructuras, sus lineamientos, en ella veia los angulos, las estructuras las figuras. Pero ben Zaka no lleva a terminos sus teorias, es Kasher quien toma el lapiz, en aquellas partes estableciendo que las infracciones de Ben Zaka en las construcciones (¿Construcciones?) En esto, por primera vez el texto se contradice. En su comienzo el texto se refiere a que el pecado de ben Zaka fue la construccion de una sinagoga maldita. En esta parte da a enteder que se trataria de mucho mas, y que no fue tanto la locura de Ben Zaka como la vanidad de su pueblo lo que permitio que el daño fuera hecho en las bases de la estructura sensible de las energias. “y el mal penetro a Israel.” Dice Kasher “Cuando el patron del mal condeno la arquitectura” no entiendo, aca todo se vuelve confuso, Kasher parte hablando de Lod, pero luego cambia y uno se da cuenta de que habla de Alemania, habla de las lineas y la geometría del Nazismo no como un demonio que posee sino como la seduccion de las personas por la muerte. La perversión de las consciencias, una perversión voluntaria, la abominación del abismo. Ben Zaka se vuelve cada vez mas delirante en algunos tramos. Kasher presume que Ben Zaka se intenta suicidar sin lograrlo ¿Cómo presume tanto sin conocerlo?
Kasher aporta mas preguntas que respuestas, las teorias que uno puede elucubrar sobre ellas son varias. Durante los ultimos dias estuve buscando fotografias sobre edificios construidos por ben Zaka. Todos fueron demolidos, salvo dos edificios que originalmente fueron construidas como sinagogas en Polonia, pero se convirtieron en centros de torturas de el ejercito rojo. Kasher insiste en que deben ser destruidos. Las bovedas, las lineas, los arcos… contienen las almas. Ben Zaka se lamente, “jamas seran libres”, Kasher es mas claro, aquellos lugares atrapan a los hombres. Kasher concluye el libro diciendo: Para explicar la abominación de Ben Zaka, no existen palabras, no existen respuestas, pero aun yo he podido oir los susurros del abismo, en el templo de Lod, en ciertas calles de Varsovia (donde presuntamente estan los ultimos edificios de Ben Zaka) Las formas detrás de tu consciencia, susurando la idea cúbica… prefiero creer que todo es solo idea, solo asi puedo dormir por las noches.”
El libro no me curo del insomnio, no me saco de mis pesadillas, solo cambio la oscuridad por sueños geometricos, laberinticos. Y yo se que son susurros del abismo, que son mejor no escuchar. Ese no sonido para en modo alguno caer en su laberinto.